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POLVO DE LIBROS RESEÑA EL GUACAMAYO ROJO

Ángela León reseña El guacamayo rojo en su blog POLVO DE LIBROS. Gracias por su análisis crítico, que ayuda a seguir avanzando en este camino.

Aquí tenéis el enlace

http://polvodelibros.blogspot.com.es/2015/10/el-guacamayo-rojo.html?showComment=1445685292429#c5973788702144130429

MI GUACAMAYO ROJO

YOPasaron seis años antes de que encontrara la forma en la que quería contar El guacamayo rojo. Fue un tiempo de intentos fallidos, de muchas frustraciones, de impotencia, hasta que al fin supe lo que quería contar y cómo.

Las historias se pueden contar y escribir de muchas maneras. Cada lector tiene la suya en la cabeza y es posible que al leer una novela, se le quede corta en algunos aspectos, porque le hubiera gustado saber más de tal o cual personaje. Hay quien, por ejemplo, me ha dicho que le atraía más la parte histórica, la que comienza en 1904 cuando una familia almeriense divisa el puerto brasileño de Santos, y no le falta razón; también ha habido lectores que han echado de menos algo más de sexo explícito entre algunos personajes, y seguro que no hubiera estado mal. Sin embargo, yo quería contar una historia, una de las muchas que se podían contar, porque, al menos en mi caso, la escritura tiene que ver con expresar, pero también con tratar de entender. Y por eso tardé en entender ocho años, los que van desde que la novela germina en mi cabeza hasta que acabo de cerrar el círculo, al menos un año después de haberse publicado.

Mi guacamayo rojo es la historia de un encuentro, o mejor dicho, de un reencuentro, el del niño Manuel Machuca con la tía Dora Pelletti más de treinta años después de haberse conocido, cinco años más tarde de que iniciara una búsqueda, aparentemente absurda, encontrar a una tía lejana a la que conoció cuando era un niño de diez años, y con la que convivió no más de una semana por aquel entonces. ¿Por qué la buscaba? ¿Por qué aquella semana había hecho tanta mella en mí? ¿Por qué ese encuentro que sucede en 2007, cuando ya he cumplido cuarenta y cuatro años, me causó tanta emoción? Todo esto tiene que ver con mi propio guacamayo, el mío, tan diferente al guacamayo de otros lectores y tan legítimo como los otros. Y todo esto no lo entendí hasta mucho tiempo después de terminar de escribirlo. Porque estas cosas ocurren en un tiempo mágico, el que transcurre en actos junto a los lectores. Es en esa época cuando, al menos en mi caso, termino de entender las razones de mi escritura, cuando tengo la oportunidad de interactuar con quienes se han tomado la molestia de leerme. Y entendí.

Aprendí a leer con tres años gracias a mi abuela y a mi madre, que jugaban conmigo y me ayudaban a conocer las letras con un rompecabezas que recuerdo muy bien. Entré en el colegio sabiendo leer y pronto mi abuela comenzó a regalarme libros que ensancharon mi mundo: Julio Verne, Emilio Salgari, Robert L. Stevenson y tantos otros llenaron mi cabeza de lugares recónditos, de aventuras y de valores como el sentido de la honestidad y la justicia, de la tenacidad por alcanzar lo que nos propongamos, por muy difícil que parezca.

Estos lugares soñados los aterrizaba mi abuelo gracias al Atlas o a la bola del mundo sobre la que con una terquedad casi patológica me enseñaba los países y sus capitales. Podría decirse que mi abuelo hacía que aterrizaran los vuelos soñadores que hacía gracias a mi abuela. No pudo haber mayor coordinación en un matrimonio que se odiaba con toda su alma.

Y aquí apareció Dora Pelletti, la queridísima tía Dora, que vino de visita desde Brasil, y que para mí fue el personaje de carne y hueso que hacía realidad tangible mis sueños de entonces. Por eso sigo soñando, por eso nunca dejaré de soñar, porque he visto muchos sueños hacerse realidad, un privilegio del que no puede presumir mucha gente.

Dora, la tía Gloria Rossi de la novela, contribuyó sin querer a conformar mi concepción sobre la vida. Encontrarla dos años antes de su muerte, cuando estaba a punto de cumplir ochenta, escuchar su historia, sus vivencias, la de su familia, fue un privilegio para mí. Entender por qué la quería, por qué quise tanto a una mujer como ella, con la que apenas he convivido dos o tres semanas de mi vida, ha sido mi premio más importante. Como lo ha sido también reconocer la deuda contraída con mis abuelos, protagonistas fundamentales de esta historia a pesar de que no aparecieran en la novela.

Y esa era la historia que quería contar. Una entre muchas, sí. Pero era la mía.

ENTREVISTA EN EL BLOG UN LECTOR INDISCRETO

Os adjunto la entrevista aparecida en el prestigioso blog “Un lector indiscreto” realizada por Francisco Jesús Portela León. Muchas gracias

http://unlectorindiscreto.blogspot.com.es/2015/01/entrevista-manuel-machuca-autor-de-el.html?spref=tw

PRESENTACIÓN DE ANA SÁNCHEZ EN UTRERA

ANA SANCHEZEl 4 de diciembre Ana Sánchez, escritora y periodista utrerana, me presentó en la Casa de la Cultura de la ciudad. Fue algo muy emocionante para mí lo que dijo y no quiero de dejar de compartirlo con todos. Aquí os adjunto su texto. Le agradezco muchísimo su generosidad

La Feria del Libro del pasado año fue muy especial para mí y no solo porque me estrenaba como escritora sino también por ofrecerme la oportunidad de conocer a Manuel Machuca. Ya me habían hablado, muy bien por cierto, de su primera novela “Aquel viernes de julio” que presentó en el transcurso de la Feria del Libro de 2013 en este mismo lugar, y asistí para adquirirla e ilusionada por comenzar su lectura lo antes posible. Y me alegro de haber asistido pues no solo tuve la posibilidad de comprobar su calidad como escritor sino lo interesante que me resultó toda su trayectoria personal y profesional. Ese breve encuentro es el que me ha traído hoy aquí. Hace unas semanas recibí un mensaje de Manuel en el que me pedía que hoy lo acompañase y me encargara de hacer la presentación de su segunda novela “El guacamayo rojo”. Confieso que es todo un honor acompañarte en este importante día para ti y aprovecho para darte las gracias por contar conmigo.

Pues desde ese día que Manuel me propuso presentarle esta noche me puse a recabar información sobre el autor y su obra. Descubrí a una persona muy interesante y polifacética. Su amplio Curriculum Vitae es tan extenso que si me decidía por leerlo restaría tiempo al verdadero protagonista y aburriría al público no porque este no sea apasionante sino por la cantidad de fechas y actividades que tenía que referirles. Tan interesante es que les invito a conocerlo en la web dedicada a la novela “El guacamayo rojo” que es la que hoy nos trae aquí: www.guacamayorojo.es o que lo hagan, como dice en su presentación en esta misma página: “tomando una cerveza o dos

Decidí entonces, ejercer de periodista, tomando notas de dicho curriculum, hablando con algunas personas que le conocen, navegando por su biografía y realizándole algunas preguntas para poder, así, conocerlo mejor.

Manuel Machuca es sevillano de nacimiento y ciudadano del mundo, aunque su residencia, actualmente, esté en Sevilla, pero ya verán ustedes por qué digo esto más adelante. Es hijo de farmacéuticos, aunque, él se resistía a cursar esta carrera universitaria y seguir la tradición familiar. Aún así se matriculó en Farmacia en la Universidad de Sevilla aunque la suya sería una larga carrera ya que en ocho años solo había cursado la mitad de la misma, hasta que toma la firme decisión de ser farmacéutico y “ponerse las pilas” realizando la otra mitad en tan solo dos años, licenciándose en 1991 y obteniendo el Doctorado en Farmacia en el año 2000.

Hay dos aspectos que marcaron su vida una de ellos el deporte y, el otro su estancia como cooperante, en 1994, en la República Democrática del Congo, concretamente, en Goma. La primera de ellas, el deporte y en concreto el remo, le enseña la disciplina, “el que no haya días para trabajar y días para descansar sino objetivos por los que luchar”, como él mismo dice.

Esta experiencia le ha convertido en una persona tan disciplinada que le lleva a anotar fecha y hora de comienzo y finalización de cada novela. La segunda, su faceta de cooperante, fueron dos meses de trabajo en los campos de refugiados de la ciudad de Goma, fue “una experiencia personal y profesional inolvidable”, como Manuel la define, y que explica su sensibilidad hacia los procesos de cooperación y desarrollo llegando a ver, con el paso del tiempo, que había ayudas muy importantes para los países que nunca se quedarían en aduana alguna: la del conocimiento. Ahí nació su empeño en transmitir la Atención Farmacéutica por todo el continente latinoamericano. Donde sigue impartiendo algunos cursos y atendiendo a pacientes. Por eso les decía que es ciudadano del mundo residente en Sevilla.

Y entre viaje y viaje, Manuel seguía en su farmacia, atendiendo a sus pacientes y haciendo el seguimiento de sus tratamientos en su pequeña rebotica, investigando y trabajando en sus fórmulas magistrales, dedicando tiempo, también, a publicar artículos científicos en revistas especializadas y libros de farmacia, pero sin olvidar su querido continente latinoamericano.

Ahora les voy a hablar de Manuel Machuca escritor. Para mí que desde pequeña quería escribir y preguntaba ¿qué tenía que estudiar para ser escritora? Asociaba, siempre, este oficio a las letras y me sorprendió que una persona científica le diera por escribir novela, y le fui directa con la pregunta: ¿Decides escribir entre fórmulas magistrales, seguimientos de los tratamientos de los pacientes o en los viajes por el mundo? Su respuesta fue rotunda: Decido escribir a partir de percibir los sentimientos de mis pacientes en las consultas, eso me abre el corazón, y también la profunda conmoción que para mí supone descubrir América. Era un rumor que me removía el alma desde muchos años atrás, que solo lo plasmaba en artículos que publicaba en revistas farmacéuticas y luego en prensa”.

Se iniciaba así una nueva profesión: la de escritor. En la actualidad, Manuel Machuca, es escritor y farmacéutico, a tiempo parcial. Por las mañanas se pone a escribir estando inmerso en la que será su tercera novela, que adelanto será de temática muy interesante, y por las tardes a la farmacia de la que ahora es titular, Carmen, su esposa y madre de sus tres hijos, a la que considera su verdadero curriculum, pues como él dice “si tengo mérito alguno es haber conseguido que Carmen me aguante y me quiera”.

Manuel Machuca es una persona valiente y comprometida que me ha enseñado que ser escritor no es cuestión de ciencias o letras, sino de corazón, sensibilidad y sentimientos que los plasma en cada palabra que escribe en un folio hasta conformar una novela de 456 páginas que ha titulado “El guacamayo rojo”, su segunda inclusión en el mundo literario.

El guacamayo rojo” emprende su vuelo con la inquietud de lo que se juega, Manuel Machuca, como escritor tras la gran experiencia que supuso, y sigue suponiendo su primera obra “Aquel viernes de julio”. Nada tiene que ver esta primera con la que presentamos esta noche, “El guacamayo rojo”, aunque ambas puedan parecerse en que “son historias de un viaje profundo como es el viaje hacia el interior de las personas. No habiendo viaje más largo ni más duro que el que resulta de la búsqueda de uno mismo”, estas son palabras de su autor al referirse a ambas novelas.

El guacamayo rojo” arranca en los albores del siglo XX, y narra la historia de tres generaciones de emigrantes andaluces en Sao Paulo (Brasil), desde 1904 hasta 2011. El último día del mes de enero de 1904 desembarca en Brasil Bernardo Ortega acompañado de su mujer, Dolores, y sus cuatro hijos. Y llegan a Brasil un tanto por casualidad pues su destino iba a ser Cuba donde su primo, Hilario, le esperaba para asociarse e iniciar el cultivo de caña de azúcar pero un incidente que sucede en Málaga antes de embarcar le hace improvisar y cambiar esos pasajes que ya tenía comprados para Cuba por los de Brasil que era el primer barco que zarpaba. Así arranca “El guacamayo rojo” y la aventura de esta familia de andaluces de Adra en el continente americano. El arquitecto sevillano, Luis Guzmán, llega a Sao Paulo en noviembre de 2011 ya que la crisis económica que atraviesa España, también, sacude al estudio de arquitectura de su padre donde él trabaja. Digamos que con estos datos he descrito a los principales protagonistas de esta novela, pero quedaría incompleta si no les hablo del tío Alfonso, que es la segunda generación que se traslada hasta tierras brasileñas en la década de los cincuenta. Pero hay un personaje que destaco, por encima de todos, Gloria Rossi. Ella es, desde mi punto de vista, el nexo de unión de esa familia que abandona España para buscar un futuro mejor que a mí, personalmente, me ha cautivado. Cuando en la novela se empieza a intuir su aparición he devorado cada página con el ansia de conocer a esta señora que con 81 años aún sigue conduciendo su vehículo por las avenidas cargadas de tráfico de Sao Paulo y que sigue conservando sus dotes de mando y convicción en cada palabra que pronuncia y en la mirada de sus grandes ojos verdes. Gloria ha heredado Vila Rosa de su madre, Carmen, la hija mayor de los Ortega y que al igual que ella hiciera, la mantiene como punto de encuentro y residencia de toda la familia. “Empecé a comprender que podía bastar una semana para que alguien fuera inolvidable”, esto decía Luis Guzmán de esta mujer, pero os aseguro que solo bastan unas horas para que Gloria Rossi cautive al lector.

Manuel nos describe a la perfección Brasil, nos conduce por las avenidas principales de la capital brasileña, sus parques, los campos, las lujosas urbanizaciones, pero también por las favelas, los barrios pobres de casas casi derruidas o los puentes bajo los que se hacinan los mendigos, en definitiva, Sao Paulo, al igual que Sevilla, es una ciudad que guarda muchas ciudades.

Desde las cartas, que tardaban en llegar y que era el único medio de comunicación con España hasta la aparición de Internet, correos electrónicos, ordenadores, facebook… y no solo esta evolución sino, también, la de un país cuyo desarrollo está en manos de la inmensa cantidad de inmigrantes de todas las razas y países que habitan en él.

Nos muestra la intimidad de los personajes, las vicisitudes que pasan al llegar a un país desconocido en el que además se habla otro idioma. Las caídas y recaídas queriendo volverse a España y olvidar el sueño americano, aunque todos tienen en común el no rendirse y seguir adelante esperando tiempos mejores.

El guacamayo rojo” no les aburrirá, al contrario, les hará querer avanzar más y más en esta bella historia que utiliza la figura de un narrador para contarnos los capítulos que relatan las vivencias de los Ortega y sus descendientes, mientras que los de Luis Guzmán están contados en primera persona.

Aunque la emigración parecía un tema ya olvidado para los españoles la crisis la ha vuelto a traer a la actualidad por lo que “El guacamayo rojo” lo que nos trae es esa actual historia en nuestra sociedad de hoy en día de la que es representante su personaje, Luis Guzmán. Un homenaje a los emigrantes que fueron, son y que, si no se remedia pronto, seguirán siendo.

Por ese motivo quiero finalizar con el poema que estaba escrito en el póster que Gloria Rossi regaló a Luisinho:

Incluso cuando todo parece hundirse, me cabe a mí decidir entre reír o llorar, salir o quedarme, desistir o luchar, porque descubrí, en el camino incierto de la vida, que lo más importante es decidir.

PRESENTACIÓN DE SANTIAGO MACHUCA EN ESTEPA

ESTEPA

Os dejo en esta entrada lo que dijo Santiago Machuca en Estepa, en un acto muy entrañable que disfruté de manera muy especial. Porque hay momentos mágicos en la vida que por sí sola la justifican, o al menos,  hacen que tenga sentido atravesar su camino. Gracias, Santiago.

Buenas tardes:

Muchas gracias por acompañarnos en este acto de presentación de la novela “El Guacamayo rojo”. Para mí es una alegría estar aquí, rodeado de amigos, y poder recomendar una novela que me ha gustado mucho. Dice Jorge Luis Borges que “Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído”.

Se cuentan dos historias paralelas: Por una parte, la inmigración de una familia de Almería a Brasil, situada cronológicamente a principios del siglo veinte, 1904, y por otra parte la inmigración de un joven arquitecto que no encuentra trabajo en España, a Sao Paulo, fechada en nuestros días.

Se cuentan las dos historias de manera paralela, intercalándose los distintos capítulos. Para el proceso migratorio de principios de siglo, el autor utiliza la tercera persona. El estilo es muy pulcro, detallado, recuerda a las grandes novelas de aventuras de principios de siglo. Las penalidades del viaje en barco, la llegada a un nuevo mundo fascinante, las descripciones de la injusta sociedad rural, anclada todavía en la esclavitud. A mí me recuerda a novelas de Pio Baroja como “Las inquietudes de Santi Andía”, o Silvester Paradox, o las novelas de denuncia social de Zola y los escritores naturalistas.

La otra historia, la del joven arquitecto, se cuenta en primera persona, en lenguaje mucho más coloquial y directo, con gran profusión de diálogos muy bien construidos, dando credibilidad a los personajes. También se enfrenta el personaje con una sociedad injusta, con la riqueza desigualmente distribuida. El contrapunto con el que está contada cada una de las historias, los diferentes estilos narrativos, están muy bien conseguidos.

Las dos historias citadas, los dos viajes, los dos procesos migratorios, convergen y se unen, construyendo una novela de saga familiar, verdaderamente apasionante. Se caracteriza a cada generación conforme a la época que le toca vivir. En esta confluencia hay dos episodios que particularmente me gustan mucho y que encuentro muy acertados: uno es la visita al cementerio, que sirve de excusa para la reflexión y para trazar el árbol de las distintas generaciones enterradas allí, y por otra parte la visita al museo de la inmigración, que tiene el mismo sentido: reflexionar sobre el paso del tiempo, mirar al pasado desde el presente.

Son también importantes los escenarios en los que transcurre la novela. De una parte, el viaje en mar, el medio rural, el campo de Brasil de principios de siglo, las grandes plantaciones, la vida en una hacienda rural, con estructura social muy cerrada. Por otra parte, la gran metrópolis que ha crecido desmesuradamente, caótica, imponente, llena de coches y carreteras. Hay también en la novela esa reflexión sobre la deshumanización de las grandes ciudades, la sostenibilidad, la necesidad de un urbanismo que permita vertebrar una sociedad más justa, más habitable. La comunicación con Europa, las referencias comparativas, son también constantes.

La novela es amable, vitalista. Los personajes, que pasan por la difícil experiencia del exilio, la inmigración, acaban adaptándose a su nueva realidad. Las dificultades acaban superándose, la conclusión es optimista. Se puede empezar de nuevo, solo hacen falta ganas de vivir. Las relaciones entre personajes de distinta edad, de distinta generación, están llenas de humanidad.

Lo interesante de una novela es que te permita abrir ventanas a campos desconocidos. Yo no conocía nada de la literatura brasileña, a mí me ha descubierto a José Mauro de Vasconcelos- qué bonita la novela “Mi planta de naranja lima”, a Clarice Linspector, a Jorge Amado, Zelia Gattai…

Dedicarse a lo que uno verdaderamente le gusta es un acto de valentía, de libertad. Hace unos años, deslumbrados sin duda por “el amor en los tiempos del cólera”, el primo Antonio y mi amigo Antonio Nieto decidieron hacer un viaje a Cartagena de Indias. Antes de salir, Jesús Páez, que ya conocía Cartagena, les advirtió: De toda la ciudad, no vayáis a la calle de la Media Luna, es muy peligrosa. Está llena de los peores tugurios-. Cuando llegaron a Cartagena de Indias, en la primera cena, le dijo el primo Antonio a Antonio Nieto: ¿Qué, nos vamos ya para la calle de la media Luna? Eso es lo que ha hecho Manolo, entrar en los terrenos desconocidos de la creación, donde no existe la certidumbre, todo son dudas y caminos por descubrir. Pero ese es el sentido de la verdadera libertad. El proceso de la creación es muchas veces ingrato, duro, son muchas las horas de trabajo, y es mucho lo que se expone.. Las cartas de Vincent Van Gogh a su hermano Teo, las de Flauvert a Louise Colet, las de Stefan Zweig a Herman Hesse… ponen de manifiesto las dudas, los temores, las debilidades del creador. Como lector quiero agradecerte tu trabajo, he disfrutado del resultado de tu creación, por eso recomiendo a todos la lectura de tu novela.

Leer tus novelas me ha permitido conocerte mejor, tratarte más. Yo tenía el recuerdo lejano de aquellos primos que venían a Estepa muy de vez en cuando, los primos de los que la tía Asunción hablaba constantemente. Tengo también el testimonio de las cosas que en la familia cuentan de tu padre. Según mi padre, y según el tío Antonio, el tío Manolo era el más simpático de toda la familia, el más gracioso y ocurrente. Además, dicen que jugaba estupendamente al futbol. Tenemos en común a nuestros abuelos Rafael y Antonio, dos hermanos que trabajaban juntos en la Imprenta Hermoso y se llevaban muy bien. Hemos descubierto que, además de la imprenta, nos une nuestra pasión por la literatura.

Termino ya. A muchos lectores les gusta saber si un libro está basado en hechos reales o no, como si el tratarse de hechos históricos ciertos le diese un plus a la narración literaria. Termino por ello con una cita de Ángel González:

“Al lector se le llenaron los ojos de lágrimas,

y una voz cariñosa le susurró al oído:

¿por qué lloras, si todo

en ese libro es de mentira?

Y él respondió:

– Lo sé;

pero lo que yo siento es de verdad”

Ángel González

Santiago Machuca

RECETA PARA HACER PAN DE QUESO

Pan de quesoMuchos lectores españoles de El guacamayo rojo me han solicitado la receta para hacer pan de queso mineiro. Desconozco si hay muchas formas para realizarlo o cuál es la mejor. Aquí os dejo la que me envió mi amiga Tania Anacleto, brasileña y mineira, así que algo sabrá de esto. En España el problema es encontrar el polvillo para hacerlo. Lógicamente en Brasil y en Portugal es fácil de localizar en cualquier supermercado. En Sevilla hay una tienda latina en la que se puede encontrar en la Barriada del Cerezo, calle Playa de Punta Umbría, 4. También en los supermercados LIDL puede encontrarse a veces de la marca Fleischmann, pero no siempre hay.  Adjunto también una dirección de youtube en la que se puede observar cómo se hace ¡Buen provecho!

Pan de Queso

Para la masa del pan

4 vasos de polvillo

4 vasos de queso curado rayado

4 huevos

Sal al gusto (poner después de añadir el queso)

 

Para escaldar la masa

1 vaso de aceite (menos de 3 dedos)

1 vaso de leche (menos de 3 dedos)

1 vaso de agua

 

Observaciones:

*el vaso debe ser del mismo tamaño. Aquí en casa utilizamos uno de 200mL

*menos 3 dedos en horizontal

* Aquí usamos o queso canastra curado (más duro sin ser fresco )

 

Modo de hacer

  1. Añadir el polvillo en una vasija grande
  2. Añadir la leche, el agua y el aceite para hervir. Remover esta mezcla hirviendo con el polvillo y mezclar bien. La mezcla del polvillo y los líquidos debe quedar bien homogénea.
  3. Esperar a que se enfríe la masa (dejar tibia) y añadir los huevos, uno a uno mezclando bien, para que quede una masa más o menos blanda.
  4. Amasar bien hasta quedar bien homogénea.
  5. Por último añadir el queso rallado hasta dar el ponto para formar las bolitas. Si se precisa añadir un poco de leche. Añadir sal si es necesario.
  6. Hacer las bolitas.
  7. Encender el horno, esperar hasta que esté bien caliente y cocer. Cuando las bolitas comiencen a dorarse, bajar un poco la temperatura del horno.
  8. Si se prefiere no cocer, puede hacer las bolitas y congelarlas hasta 3 meses, e ir cociéndolas poco a poco. La masa también puede guardarse en frigorífico hasta 3 días.

 

 

Vea un ejemplo del modo de hacer:

 

http://www.youtube.com/watch?v=brLRkCqbsuE

ADIVINA QUIEN LEE: UNA NOVELA SENCILLAMENTE GENIAL

HOTEL UNIQUE

Adjunto el enlace  de una nueva reseña sobre El guacamayo rojo. Gracias por tan buena crítica para el blog ADIVINA QUIEN LEE. Os dejo una foto de la terraza del Hotel Unique de Sao Paulo, que aparece en la novela

http://adivinaquienlee.blogspot.com.es/2014/07/el-guacamayo-rojo-manuel-machuca.html